enviad vuestros mamuts a lectoresforzosos222@gmail.com

martes 13 de noviembre de 2007

Poesía y lencería, más que un pareado

Oh, la poesía erótica, qué mundo todavía virgen en este blog de la asquerosidad poética. Lamento que el nombre del poeta sea tan poco atractivo, enajenante y a fin de cuentas erótico como Beto, pero tenéis que leer este poema. Como es un poco críptico, voy a explicarlo.


En la primera y la segunda estrofas, el poeta habla de sus estado, distraído, y de cómo en ese ir y venir de los sentidos llegó al escaparate de una tienda de lencería. Allí hay una modelo, con "buen talle y hermoso pelo" (y he aquí un misterio, el primero del poema, ¿qué pelo?), que llama con más fuerza su atención. Sin embargo, le interesa la lencería, sospecho que porque se circunscribe a las partes más atractivas de la modelo. La visión de las prendas en la modelo, recuerda al poeta a su amada, "toda rojo", encendida, suponemos, como un tomate o una bombilla de casa de p...

Después el poema precipita en un apasionado fornicio, imaginado, después de una abrupta cuarta estrofa, en la que los cuatro versos van volviéndose ininteligibles, llegamos a través de dos o tres estrofas más o menos claras al final. Reparad, en la penúltima estrofa, en la fascinante forma de maquillar el acto de sodomizar a una dama: "te hundí mi hombría", un verso digno de figurar entre los finales alternativos de cualquier DVD de Pasolini.





Lencería

(por Beto)

El distraimiento que llevo encima,
fiel compañero en no pocos días,
se fue ¡Dios sabe! tras la vitrina
de una modelo de lencería.


Creas o no, lo que yo veía,
sin quitar mérito a la modelo,
de su buen talle y hermoso pelo,
eran las prendas que ella lucía.


Yo como siempre... en ti pensaba,
toda de rojo en mi fantasía,
con los trapitos que bien llevaba
esta mujer como lencería.


Voló mi mente tras los rincones
donde ultimamos tanta agonía
cuando se agitan nuestras pasiones
y nos alcanza la economía.


Semidesnuda te imaginaba,
mientras a besos tu piel cubría,
tú sin pensarlo todo lo dabas,
yo siendo tuyo... te hacía mía.


Tomé tus muslos, cintura y senos,
vertí mi lengua en tu geografía,
nos entregamos en alma y cuerpo,
tú me invitaste y hundí mi hombría.


Y más contarte en vano sería,
para callarme sobran razones
(como en mi sueño las posiciones),
mejor cumplimos la fantasía.
Y ahora, id a aliviaros, cada uno como podáis...

8 rebuznos:

Elena dijo...

tengo ganas de vomit--vomit---uaagh

Gin dijo...

Estaba pensando lo mismo que elena.

Anónimo dijo...

qué maravilla!

mongolina dijo...

Ya nos ha resuelto San Valentín

Niño Manga dijo...

Esta gente tiene un futuro estupendo como escritos de letras para canciones para los grupos de los '80!
Ah, no calla, si hace 20 años de los ochenta...

Anónimo dijo...

Mis ojos!! No puedo verr!!

Trylobytero dijo...

No he podido acabar de leer este poemoide, me recuerda demasiado a las poesías que los mayores de mi pueblo le dedican a la Virgen pura. Demos gracias al señor por crear la "escuela para adultos" y darle a estas personas una salida a todo eso que guardan en la mollera.

Anónimo dijo...

Desde luego que este poema no llegará muy lejos pero si no sabes reconocer poesía en las letras de Ismael Serrano, creo que poca capacidad tienes para valorar un poema de aficionado. El instante de Danae.

IBSN: 123-44-55-321