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jueves 13 de marzo de 2008

Dioses efectivos

Soy un perro con gafas, y como todo perro con gafas, tengo que llevarlas atadas al cuello con un cordón. Cuando estornudo o como césped para vomitar, las gafas se deslizan por mi hocico y se me caen. ¿Sabéis acaso, carroñeros de poca monta, lo que es ponerse unas gafas con patas en lugar de manos? Ah, no sabéis, no podéis adivinarlo porque no experimentáis tan grande desasosiego. En esos momentos de silenciosa desesperación y galopante miopía, el páramo desierto, romo y gris, se vuelve más romo y más gris, es una niebla, y en el mundo no soy capaz de dar cuatro pasos, de escarbar para buscar comida. En esos momentos, pido a Dios muchas cosas, pero en este páramo eligieron a Dios en una figura del todo cien que representa una oca con un delantal y un sombrero de paja. Y semejante Dios es una puta mierda, para entendernos. No sirve ni para adornar un salón comedor de clase media-baja. Los que adoramos dioses como esos, cuando se nos caen las gafas, nos fastidiamos.
Por eso me gusta el poema de Lluvia, nombre poético y divino donde los haya. Porque Lluvia, al comunicarse con Dios, está tan satisfecha y tan acalorada como Santa Teresa, aunque su poesía se parezca a la de la Grandiosa Monja tanto como la estatua del buda que reventaron los talibanes a mi pequeña y nada consoladora figurita de la oca.
Pues bien, para los que vagáis sin rumbo en el páramo desolado, para los pobres ateos desnortados que no adoráis a ninguna figura del todo cien ni a ninguna santa colchoneta de playa, este poema. Sentid vibrar el espíritu como las cuerdas de una cítara, y ayudadme a ponerme las gafas, que no veo un pijo.

HOY NO TE PIDO NADA MI DIOS

Dios ¡porque todo me lo has dado!

Me lo has dado en esos mares, tan bellos y tan inmensos

Y en esos frutos tan dulces para que me sacie de ellos.



Me lo has dado en los paisajes que deslumbran mi sentir

Y en esas flores del campo que demuestran tu existir

Y en las estrellas que adornan el cielo de mi vivir



Me has dado días tan buenos para poder trabajar

Y esas noches tan serenas cuando puedo descansar

Me regalas con un suplo tu ternura celestial



Me has dado tanto tu amor, que casi puedo llorar

Me lo entregaste en mi hijo, al cual siempre voy amar

Y en mi linda madrecita que siempre yo he de cuidar



Me has dado momentos malos para entender que la vida

Se compone de tristezas, pero también de alegrías

Y que yo soy responsable de lo que elija en mi vida



Me has dado la luna llena para sentir tu grandeza

Me has dado noches sin luna para que yo sea poeta

Y pueda decirte ahora lo que mi corazón así expresa



Que más te puedo pedir que tú ya no me hayas dado

Si hasta el dolor que ahora siento por este amor tan ingrato

que soy humana demuestra ¡ no una muñeca de trapo!



Por eso mi dulce Dios no te pido nada ahora

Si acaso hazme sentir tu presencia a toda hora

Que cuando de ti yo me aparte ¡me regreses sin demora!

2 rebuznos:

rubens dijo...

joder rigoletto esto está perdiendo fuelle de cojones.
Yo no sé si es que es por la semana santa que a la gente se le suaviza la úlcera de estómago o es que ya no das carnaza de la buena...

Lenguado dijo...

Se nota, se siente, rubens está presente

IBSN: 123-44-55-321